Cusco se encuentra a 3400 metros sobre el nivel del mar, y muchos viajeros experimentan mal de altura leve al llegar. Antes de partir hacia Machu Picchu, es fundamental preparar el cuerpo y saber cómo prevenir los síntomas relacionados con la altitud. En esta guía, encontrarás consejos prácticos para adaptarte fácilmente, mantenerte sano y disfrutar al máximo de tu aventura peruana.
El mal de altura, o "soroche" como lo llaman los lugareños, ocurre cuando el cuerpo no recibe suficiente oxígeno a grandes altitudes.
Es común en destinos como Cusco, Puno y Arequipa.
En la mayoría de los casos, los síntomas aparecen entre las 6 y las 24 horas posteriores a la llegada y desaparecen en dos o tres días a medida que el cuerpo se adapta.
A continuación, encontrará consejos probados para minimizar los efectos de la altitud y disfrutar de su estancia sin molestias.
Al llegar a Cusco, evite la actividad física intensa. Descanse, camine despacio y deje que su cuerpo se aclimate.
Beba mucha agua y evite el alcohol o la cafeína durante las primeras 24 horas.
Opta por sopas, frutas y verduras. Las comidas copiosas pueden empeorar las náuseas a gran altitud.
Los lugareños recomiendan el té de coca ("mate de coca"), un remedio natural tradicional que ayuda a aumentar el flujo de oxígeno.
Consulte a su médico antes de su viaje sobre la conveniencia de tomar acetazolamida (Diamox) o suplementos de oxígeno natural.
El Valle Sagrado (a unos 2.800 metros de altitud) es más bajo que Cusco, lo que lo convierte en una excelente primera parada para aclimatarse antes de ascender a mayores alturas.
Las actividades cardiovasculares como el senderismo o el ciclismo pueden mejorar tu capacidad de oxigenación.
Si es posible, planifique una parada en Lima o Arequipa antes de dirigirse a los Andes.
Aun tomando las precauciones necesarias, algunos viajeros pueden sentirse indispuestos.
Descansa, hidrátate y toma té de coca o analgésicos suaves si es necesario.
Si experimenta vómitos, dolor en el pecho o mareos intensos, busque atención médica. Hay oxígeno disponible en la mayoría de los hoteles y clínicas de Cusco.
Tómate descansos frecuentes y no te apresures en las visitas guiadas.
Elija hoteles cercanos a las principales atracciones para minimizar las caminatas cuesta arriba.
Siempre es mejor estar cubierto ante problemas de salud inesperados.